
Pensaba en cuanto tiene la vida de ciclos. De idas y vueltas. De retornos.
Hace un tiempo que pienso bastante en el karma. Como en una serie que veía en España (mi nombre es Earl). El protagonista hacía una lista de todos los errores de su vida, buscaba a cada persona y revertía el daño. Es una buena filosofía, tratar de solucionar las cosas mientras estemos acá.
Últimamente hay bastante de eso en mi vida.
Muchas personas del pasado me vienen a saldar deudas, aún cuando ya estaban prescriptas. Es curioso lo que dejamos en los demás. Dolores, risas, sabores, cosas que otros han estado paseando durante demasiados años, y de un día para el otro, zass!
Esta semana estuvo llena de eso, de viajes al pasado, de mucha máquina del tiempo. Se han cerrado muchísimas heridas, se han pagado varias deudas.
Ahora tendré que empezar mi propia lista.
El eterno retorno
28.6.10 | Publicado por Rosario Diaz Araujo en 6:24 1 comentarios
Amores que matan
La vigilia y el sueño pocas veces se tocan, pero cuando juegan y se rozan, como nuestros pies en la mitad de la noche, la calma avanza cargada de paz.
Me miro en cada superficie reflectante de la calle para constatar que la sonrisa es indeleble. Ahí está. Llena de palabras. Cada palabra trae hasta mí un recuerdo. Desencarna lo que durante demasiados años se me estancó en la mitad del pecho. Las dudas se te atragantan como espinas, y no hay pan, ni madre que te salve.
Cuando una pequeña certeza se te desnuda, el trago pasa, envuelto en nubes. Se desliza por la traquea, ronronea por el esternón y desaparece.
Tanta nube, tanto zonda, tantas calles anónimas. Un pueblo lleno de colores nos está esperando. Agarrame la mano, trencemos los dedos, que a la cuenta de tres vamos a saltar.
11.6.10 | Publicado por Rosario Diaz Araujo en 21:57 0 comentarios
Pienso en cuánto tiempo hace que no cocino con ganas. Ganas certeras.
Cuánto hace que no me dejo ir en una cocina con ganas de enamorar. Mezclar cada ingrediente como si se me fuera la vida ahí. Pensar en aromas y sabores. Porque claro está que conozco y manejo cada especie e intuyo el poder de cada hierba. Algo tan natural para mí. Tan acostumbrada a predecir gestos y sentimientos. Con sólo meter la mano y revolver en un mercado. Sin embargo cada vez que abro mi heladera me da nostalgia. Extraño la bacanal, el festín espontáneo y apurado. Cocinar como forma de abrirse el pecho. Allí, mi reino.
¿Cuántos obreros he de meter en casa para reconstruir mi esencia?
11.4.10 | Publicado por Rosario Diaz Araujo en 7:20 5 comentarios

Hablando hoy con un amigo me contó que los árabes cuando te quieren mandar la peor, la más infranqueable y tremenda de todas las maldiciones te espetan un:- Ojalá que te enamores! Está claro que me quedé rumiando. Tamaña maldición.
31.3.10 | Publicado por Rosario Diaz Araujo en 19:27 0 comentarios
y

Desde diciembre que mi hermano me había regalado el disco de Bebe. Lo tenía perdido en medio de este lío de vida nueva y proyecto y empresa y más lío. Cuando me decidí a hacer un poco de orden apareció como un regalo maravillo y puente hasta mi alma.
Desde que lo puse por primera vez lo debo haber escuchado unas diez veces seguidas.
En cada canción me descubro renaciendo y abriendome a la vida. Excelente compañía.
El disco empieza con un lamento exquisito:
"He estao durmiendo a dos metros bajo tierra
y ahora he decidido dormir sobre la tierra
he pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía
que ahora prefiero que me den las claras del día
he pasado tanto tiempo lamentando lo que no entendía
que ahora prefiero que me den las claras del día."
30.3.10 | Publicado por Rosario Diaz Araujo en 19:15 2 comentarios
Sanar
A veces uno sueña con eso. Volver. Volver a ciertos lugares, a olores, perfumes, sabores. Volver a caminar por algunas calles. Volver a dar un beso en el semáforo exacto. Mirarnos y reír, como antes, como nunca.
Pensar. Revertir la poca virginidad de la mente y la memoria.
Como se hace para volver a creer y sentir como si nunca nos hubiesen destrozado. De qué esta hecha la certeza tan inmensa que nos arranca y nos tienta a creer. A creer que el amor puede ser una realidad entre tanta espantosa tormenta.
Me pregunto si el alma sana. ¿Acaso los besos nuevos son los que pueden cicatrizar y remover tanta costra? Quizás alcance con la risa, el café de la mañana y los domingos en la cama.
Sanará para volver a romperse. ¿O, de alguna buena vez, sanará para seguir sanando?
15.3.10 | Publicado por Rosario Diaz Araujo en 2:42 3 comentarios
Aquí están mis credenciales.
La cama es inabarcable y sólo pensás en una cosa:
9.3.10 | Publicado por Rosario Diaz Araujo en 19:58 0 comentarios




