Las cosas sucedieron así. Me desperté sobresaltada a las cinco de la mañana, al principio tuve mucho miedo. No alcanzaba a entender lo que estaba pasando. Entre sueños, las cosas más absurdas se nos ocurren, pensé que era la guerra. Al desperezarme logré discernir con más claridad: era una banda compuesta por varios tambores, redoblantes, trompetas y alguna clase enfermos al mando. Eran muchos y estaban parados justo en la puerta de mi edificio dando un breve concierto de unos 10 minutos. Él me mira desconcertado, yo empiezo a reírme. Ya entiendo, quieren despertarnos a todos los que no fuimos a la fiesta del pueblo. El calor es espantoso, siento que me voy a desmayar. Logro trabar la ventana con dos zapatillas y me tiro en la cama. Los escucho con claridad ya estarán a unos 100 metros, miro a mi costado, el me mira y se tapa con un edredón.
Algo no está demasiado bien esta noche.

